Cuando una herida en el pie diabético no avanza como se esperaba, el equipo médico puede proponer una opción que a muchos pacientes les resulta desconocida: la terapia de presión negativa. El nombre puede sonar técnico o incluso intimidante, pero la idea detrás es más sencilla de lo que parece. Este artículo explica qué es, en qué tipo de heridas puede ser útil, qué papel tiene el paciente durante el tratamiento y cuándo es indispensable buscar atención de urgencia sin esperar ninguna cita.
Qué es la terapia de presión negativa y cómo actúa sobre la herida
La terapia de presión negativa —conocida también como VAC por sus siglas en inglés— consiste en aplicar sobre la herida un apósito especial conectado a un dispositivo que genera una succión controlada y continua. Esa succión retira el exceso de líquido, reduce el edema local y mantiene la herida en un ambiente húmedo que favorece la formación de tejido nuevo.
En términos prácticos, el dispositivo trabaja como una esponja activa: extrae el líquido inflamatorio que frena la cicatrización, acerca los bordes de la herida y estimula el flujo de sangre hacia la zona. No es un tratamiento que actúe solo; siempre forma parte de un plan que incluye control del azúcar en sangre, manejo de la circulación y descarga del pie.
Es importante entender que la presión negativa no reemplaza el desbridamiento ni el tratamiento de la infección. Se usa una vez que la herida está limpia y el equipo médico considera que el tejido está en condiciones de responder a este estímulo.
En qué heridas puede considerarse esta terapia
No todas las úlceras de pie diabético son candidatas. La selección depende de varios factores que el médico evalúa de manera individual. En términos generales, la terapia de presión negativa suele considerarse en heridas que cumplen ciertas condiciones:
- •Heridas de profundidad moderada a importante, con tejido de granulación viable.
- •Úlceras posquirúrgicas o tras amputaciones parciales que necesitan apoyo para cerrar.
- •Heridas con bordes que no se aproximan solos pero que tienen buena irrigación sanguínea.
- •Casos en que otros apósitos convencionales no han logrado avance en semanas.
Por el contrario, hay situaciones en que esta terapia no se aplica: heridas con tejido necrótico no tratado, infección activa no controlada, exposición de vasos sanguíneos importantes o tejido óseo sin cobertura adecuada. La decisión siempre es clínica e individualizada.

Si tienes dudas sobre si tu herida podría beneficiarse, el artículo El pie diabético se cura: respuesta honesta etapa por etapa ofrece contexto útil sobre cómo evoluciona este tipo de lesiones.
Qué esperar durante el tratamiento: el papel del paciente y la familia
El dispositivo de presión negativa puede usarse en hospital o, en algunos casos, en casa bajo supervisión médica estricta. En ningún escenario el paciente o familiar debe instalar, retirar ni ajustar el sistema por cuenta propia. Los cambios de apósito los realiza personal de salud capacitado, con una frecuencia que el médico determina según la herida.
Lo que sí corresponde al paciente y a quien lo acompaña es observar y comunicar. Algunos puntos importantes:
- •Verificar que el dispositivo esté encendido y que el indicador de succión funcione según las instrucciones recibidas.
- •No doblar ni comprimir los tubos de conexión.
- •Mantener el pie en la posición indicada para no interrumpir el sellado del apósito.
- •Anotar cualquier cambio en el olor, color del líquido recolectado o sensación en el pie.
El control del azúcar en sangre sigue siendo fundamental durante todo el proceso. Una glucosa elevada reduce la capacidad del cuerpo para formar tejido nuevo, independientemente del dispositivo que se use.
Señales de alarma: cuándo ir a urgencias sin esperar
Hay situaciones en las que no se debe esperar una cita ni enviar un mensaje por WhatsApp. Acude a urgencias de inmediato si presentas:
- •Fiebre alta, escalofríos o sensación de malestar general intenso que aparece de forma súbita.
- •Enrojecimiento que se extiende rápidamente más allá del borde de la herida.
- •Líquido con mal olor muy intenso o de color oscuro que cambia de manera brusca.
- •Sangrado activo en la herida o en los tubos del dispositivo.
- •Dolor muy intenso o pérdida repentina de sensación en el pie o la pierna.
- •Pie o pierna que se pone frío, pálido o azulado de forma repentina.
Estos signos pueden indicar infección grave, isquemia aguda u otras complicaciones que requieren atención inmediata en urgencias. En esos casos, el tiempo importa.
Lo que la terapia de presión negativa no puede hacer sola
Este tratamiento es una herramienta dentro de un plan más amplio. No corrige la circulación deficiente: si hay enfermedad arterial periférica significativa, el médico vascular evaluará primero si es necesario mejorar el flujo sanguíneo antes o durante el uso del dispositivo. Tampoco sustituye el control metabólico ni la descarga del pie.
La descarga —es decir, evitar que el pie apoye peso sobre la herida— es uno de los pilares del tratamiento del pie diabético. Puedes leer más sobre cuidados complementarios en el artículo Qué ponerle y qué no a una úlcera de pie diabético, que aborda decisiones cotidianas que afectan la evolución de la herida.
Preguntas frecuentes
¿La terapia de presión negativa duele?
Algunas personas sienten una leve molestia o presión al inicio, especialmente cuando el dispositivo se activa. En heridas sensibles, el equipo médico puede ajustar el nivel de succión o indicar analgesia adecuada. Si el dolor es intenso o aumenta con el tiempo, es importante comunicarlo de inmediato al equipo tratante, no tolerarlo en silencio.
¿Cuánto tiempo se usa el dispositivo?
La duración varía según la herida, la respuesta del tejido y el plan médico individual. No existe un plazo universal. El médico evalúa la evolución en cada cambio de apósito y decide si continuar, modificar o suspender el tratamiento. Transformar esa incertidumbre en un número de días fijo sería inexacto y podría generar expectativas equivocadas.
¿Se puede usar en casa?
En algunos casos seleccionados, el equipo médico puede indicar el uso domiciliario con capacitación previa para el paciente y la familia. Sin embargo, esto requiere que la herida esté estable, que haya un cuidador disponible y que exista un canal claro de comunicación con el equipo de salud. No es una decisión que el paciente tome por su cuenta.
Valoración individual y siguiente paso
La terapia de presión negativa puede ser una herramienta valiosa en el manejo del pie diabético cuando se usa en el momento adecuado y en la herida correcta. Pero cada caso es distinto: la circulación, la profundidad de la lesión, el control metabólico y el contexto de vida del paciente determinan si es la opción más adecuada.
El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza, angiólogo y cirujano vascular en Monterrey, trabaja con un enfoque integral que considera tanto la herida como la circulación que la rodea. Si tienes una úlcera que no avanza o te han propuesto esta terapia y quieres entender mejor tus opciones, una valoración presencial permite revisar tu caso con la información completa.
Solicita tu valoración en la página de contacto o escribe directamente por WhatsApp para agendar valoración con Dr. Heredia.
Referencias de respaldo
Las siguientes guías internacionales ofrecen contexto general sobre el manejo del pie diabético y pueden servir como lectura de respaldo para pacientes y familiares que deseen profundizar en el tema:
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