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Úlcera venosa, arterial o diabética: cómo se distinguen y por qué importa

Úlcera venosa, arterial o diabética: cómo se distinguen y por qué importa

7 ago 2026·Publicado por Dr. Gerardo Heredia·8 min de lectura

Una herida en la pierna que no cierra en semanas genera una mezcla de preocupación, confusión y, en muchos casos, dolor constante que interfiere con el sueño y las actividades diarias. Lo que pocas personas saben es que no todas las úlceras en las piernas son iguales: tienen orígenes distintos, se ven diferente y, lo más importante, requieren tratamientos que en algunos casos son opuestos entre sí. Entender los tipos de úlceras en las piernas no es un detalle técnico menor; es la diferencia entre una herida que mejora y una que empeora por recibir el manejo equivocado.
Este artículo está pensado para quienes enfrentan esa incertidumbre: la persona que lleva semanas con una llaga en el tobillo, el paciente con diabetes que notó una herida en la planta del pie, o quien siente que su pierna duele demasiado para ser solo una «rozadura». El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza, Angiólogo y Cirujano Vascular y Endovascular con consulta en Monterrey, Nuevo León, explica con claridad qué distingue a cada tipo de úlcera y por qué el diagnóstico correcto lo cambia todo.

Tres orígenes, tres enfermedades distintas

Las úlceras de pierna tienen tres causas principales, cada una relacionada con un sistema vascular o neurológico diferente. Conocer su origen es el primer paso para tratarlas correctamente.
Úlcera venosa: Es la más frecuente, representando aproximadamente el 70% de todos los casos de úlceras en extremidades inferiores. Surge cuando las venas no devuelven la sangre al corazón con eficiencia, lo que genera presión acumulada en los tejidos. Esta presión sostenida daña la piel y provoca una herida que tiende a aparecer en la cara interna del tobillo, justo por encima del maléolo. La piel alrededor suele estar oscura, engrosada y húmeda. Está directamente relacionada con la insuficiencia venosa crónica y las várices.
Úlcera arterial: Aparece cuando las arterias no llevan suficiente sangre oxigenada a los tejidos, generalmente por aterosclerosis. Se presenta en los dedos, el talón o los puntos de mayor presión. La herida es seca, de bordes bien definidos, con fondo pálido o negruzco, y produce un dolor intenso que empeora al elevar la pierna. Representa entre el 10 y el 20% de los casos.
Úlcera diabética (neuropática o neuroisquémica): En el paciente con diabetes, la neuropatía periférica elimina la sensación de dolor, lo que permite que pequeñas lesiones en la planta del pie o zonas de roce pasen desapercibidas durante días o semanas. La herida puede ser profunda sin que el paciente lo sienta. Aproximadamente el 15% de las personas con diabetes desarrollará una úlcera en el pie a lo largo de su vida.

Cómo se ven y cómo diferenciarlas: tabla comparativa

La siguiente comparación resume las características clínicas más relevantes de cada tipo de úlcera. Este es el tipo de información que el Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza utiliza como punto de partida en la valoración clínica, antes de confirmar el diagnóstico con estudios objetivos.
  • •
    Úlcera venosa: Ubicación en cara interna del tobillo. Aspecto húmedo, con exudado, bordes irregulares. Dolor moderado que mejora al elevar la pierna. Piel circundante oscura, indurada, con lipodermatoesclerosis.
  • •
    Úlcera arterial: Ubicación en dedos, talón o puntos de presión. Aspecto seco, pálido o necrótico, bordes definidos. Dolor intenso que empeora al elevar la pierna. Piel fría, brillante, sin vello, con pulsos débiles o ausentes.
  • •
    Úlcera diabética: Ubicación en planta del pie, cabezas metatarsianas o zonas de callosidad. Aspecto variable, puede ser profunda con tejido calloso alrededor. Dolor ausente o mínimo por neuropatía. Piel con signos de neuropatía: seca, con grietas, deformidades del pie.
La distinción entre estos tres tipos es clínicamente crítica. La terapia de compresión, que es el pilar del tratamiento venoso, puede ser perjudicial en una úlcera arterial porque reduce aún más el flujo sanguíneo ya comprometido. Por esta razón, el Dr. Heredia Plaza advierte que ninguna úlcera en la pierna debe autotratarse ni recibir vendajes compresivos sin una valoración vascular previa.

¿Cuándo acudir con el especialista vascular?

Toda úlcera en la pierna o el pie que no muestra mejoría en dos semanas merece una valoración por un angiólogo o cirujano vascular. Este es el umbral clínico recomendado por las principales guías internacionales de manejo de heridas crónicas.
Existen señales que justifican una consulta más pronta: herida con mal olor o secreción purulenta, cambio de color hacia negro o gris en el tejido, fiebre asociada a la herida, dolor que no cede con analgésicos comunes, o cualquier úlcera en un paciente con diabetes, independientemente del tiempo de evolución. En Monterrey, el Dr. Heredia Plaza atiende este tipo de casos en CEM Obispado y Doctors Hospital, con enfoque en diagnóstico preciso antes de cualquier decisión terapéutica.

Estudios diagnósticos que definen el origen

El diagnóstico de una úlcera vascular no se basa únicamente en la apariencia clínica. Existen estudios objetivos que permiten confirmar el tipo y la gravedad del problema circulatorio subyacente.
El ultrasonido dúplex es el estudio de primera línea. Permite evaluar el flujo venoso y arterial en tiempo real, identificar reflujo venoso, trombosis o estenosis arterial. Es no invasivo, sin radiación y disponible en consulta especializada. El índice tobillo-brazo (ITB) es una medición sencilla que compara la presión arterial en el tobillo con la del brazo; un valor menor a 0.9 sugiere enfermedad arterial periférica y contraindica la compresión. En casos seleccionados, puede requerirse una angiotomografía o arteriografía para planear una intervención vascular.
En el paciente diabético, la evaluación neurológica con monofilamento y diapasón complementa el estudio vascular para determinar si la úlcera tiene componente neuropático, isquémico o mixto.

Opciones de manejo según el tipo de úlcera

El tratamiento varía de forma significativa según el origen de la úlcera, y en algunos casos las indicaciones son opuestas, como ya se mencionó con la compresión.
Para la úlcera venosa , el manejo puede incluir terapia de compresión graduada, cuidado local de la herida, y el tratamiento de la insuficiencia venosa subyacente mediante procedimientos como la ablación láser endovenosa con tecnología de 1940nm, disponible con el Dr. Heredia Plaza. Tratar la causa de fondo puede ayudar a reducir significativamente la recurrencia de la úlcera.
Para la úlcera arterial , el objetivo es restablecer el flujo sanguíneo. Dependiendo del grado de obstrucción, esto puede implicar procedimientos endovasculares como angioplastia o colocación de stent, o cirugía de revascularización. La compresión está contraindicada hasta confirmar flujo arterial adecuado.
Para la úlcera diabética , el manejo incluye descarga de presión del pie, control metabólico estricto, cuidado especializado de la herida y, cuando existe componente isquémico, revascularización. El trabajo coordinado entre angiólogo, endocrinólogo y podólogo puede ayudar a mejorar los desenlaces en la mayoría de los casos.

Prevención y hábitos que pueden marcar la diferencia

Aunque no todas las úlceras son prevenibles, existen medidas concretas que reducen el riesgo de desarrollarlas o de que recurran una vez tratadas.
  • •
    Mantener un control adecuado de la glucosa en pacientes con diabetes, ya que la hiperglucemia sostenida deteriora la cicatrización y la función nerviosa.
  • •
    Usar medias de compresión graduada en pacientes con insuficiencia venosa diagnosticada, siempre bajo indicación médica y con flujo arterial confirmado.
  • •
    Revisar los pies diariamente si se tiene diabetes, buscando heridas, ampollas, cambios de color o temperatura.
  • •
    Evitar el sedentarismo: caminar activa la bomba muscular de la pantorrilla y favorece el retorno venoso.
  • •
    No fumar: el tabaco es un factor de riesgo mayor para la enfermedad arterial periférica.
  • •
    Controlar la presión arterial, el colesterol y el peso corporal, factores que influyen directamente en la salud vascular.
El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza, certificado por el Consejo Mexicano de Angiología y miembro de la Sociedad Europea de Cirugía Vascular y la American Vein & Lymphatic Society, recomienda que cualquier paciente con factores de riesgo vascular —diabetes, hipertensión, tabaquismo, várices o antecedentes de trombosis— tenga al menos una valoración vascular preventiva, incluso antes de que aparezca una herida.
Si usted o alguien cercano tiene una úlcera en la pierna o el pie que lleva más de dos semanas sin mejorar, o si tiene factores de riesgo y desea una evaluación preventiva, puede solicitar una valoración con el Dr. Heredia Plaza. El primer paso es entender qué está pasando; el tratamiento correcto comienza con el diagnóstico correcto.
Agendar valoración con Dr. Heredia

Referencias científicas

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