Cuando el médico menciona que existen dos opciones para tratar las várices sin cirugía abierta, es natural que surja la pregunta: ¿cuál es mejor, el láser o la radiofrecuencia? La respuesta honesta es que ninguno es universalmente superior al otro. Ambos tratamientos cierran la vena enferma con energía térmica a través de un catéter y tienen una efectividad similar, superior al 90% en estudios clínicos controlados. La diferencia real está en el tipo de energía que utilizan, en las molestias durante los primeros días y en qué anatomías conviene cada uno. Este artículo explica esas diferencias con claridad, para que llegues a tu consulta con preguntas concretas, no con incertidumbre.
Cómo funciona cada tratamiento, paso a paso
Ambos procedimientos pertenecen a la familia de la ablación endovenosa térmica : se introduce un catéter delgado dentro de la vena varicosa guiado por ultrasonido dúplex, se aplica energía que calienta la pared del vaso y lo cierra de forma permanente. La vena tratada se absorbe gradualmente y la circulación se redistribuye hacia venas sanas.
Ablación láser endovenosa (EVLA): La energía proviene de un haz de luz láser. El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza trabaja con tecnología de láser 1940 nm con fibras de 4 micras , una de las longitudes de onda más modernas disponibles, que permite una absorción más homogénea por el agua del tejido venoso. Esto se traduce en menor daño térmico al tejido circundante en comparación con longitudes de onda más antiguas como 810 nm o 980 nm.
Ablación por radiofrecuencia (RFA): La energía proviene de ondas de radiofrecuencia que generan calor por resistencia eléctrica en la pared venosa. El catéter avanza en segmentos de 7 cm, aplicando temperatura controlada (generalmente 120 °C) durante unos segundos en cada segmento. El proceso es sistemático y la temperatura se regula de forma automática.
Tabla comparativa: láser vs. radiofrecuencia
La siguiente comparación resume los aspectos más relevantes para el paciente. Los datos provienen de revisiones sistemáticas y metaanálisis publicados en revistas de cirugía vascular.
- •Tipo de energía: Luz láser (1940 nm) vs. calor por radiofrecuencia (120 °C)
- •Anestesia: Ambos requieren anestesia tumescente local; no se necesita sedación general en la mayoría de los casos
- •Duración del procedimiento: 30 a 60 minutos en ambas modalidades, dependiendo de la extensión de la vena
- •Molestias postoperatorias: La radiofrecuencia suele asociarse con menos dolor e inflamación en los primeros 3 a 7 días; el láser moderno de 1940 nm ha reducido significativamente esta diferencia respecto a generaciones anteriores
- •Retorno a actividades cotidianas: 1 a 3 días en ambos casos; se recomienda caminar desde el mismo día
- •Efectividad a 5 años: Superior al 90% de oclusión venosa sostenida en ambas técnicas según metaanálisis de Cochrane
- •Tipo de vena más adecuada: El láser permite mayor flexibilidad en venas tortuosas o de diámetro variable; la radiofrecuencia es especialmente precisa en venas rectas y de calibre uniforme
- •Cicatriz visible: Ninguna; solo una punción mínima de acceso

¿Cómo se decide cuál aplicar en tu caso?
La decisión no la toma el paciente ni la toma el médico de forma arbitraria. La toma el ultrasonido dúplex venoso . Este estudio mapea con precisión el diámetro de la vena safena, su trayecto, el grado de insuficiencia valvular y la presencia de trombos. Con ese mapa, el angiólogo determina qué técnica se adapta mejor a la anatomía específica de cada persona.
En Monterrey, el Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza realiza este mapeo vascular como parte del protocolo de valoración inicial. Con más de 700 reseñas de 5 estrellas en Doctoralia y formación especializada en Nueva York, Londres, Brasil y Alemania, su criterio clínico integra tanto la evidencia científica actualizada como las características individuales de cada paciente.
En términos generales: si la vena safena mayor tiene un trayecto tortuoso o un diámetro muy variable, el láser de 1940 nm puede ofrecer mayor adaptabilidad. Si el trayecto es recto y el calibre es uniforme, la radiofrecuencia puede resultar más cómoda en el postoperatorio inmediato. En muchos casos, ambas opciones son igualmente válidas y la elección final considera también la disponibilidad tecnológica y la experiencia del operador.
Qué esperar después de cualquiera de los dos tratamientos
El postoperatorio de la ablación endovenosa, ya sea con láser o con radiofrecuencia, sigue un patrón similar. El paciente camina el mismo día del procedimiento, lo cual es parte del protocolo de recuperación. Se recomienda el uso de medias de compresión durante las primeras semanas para favorecer la cicatrización interna de la vena tratada.
Es normal sentir una leve sensación de tensión o calor a lo largo del trayecto venoso tratado durante los primeros días. En algunos casos puede aparecer una pequeña zona de endurecimiento bajo la piel, que corresponde a la vena en proceso de fibrosis y desaparece gradualmente. Las actividades de bajo impacto se retoman en 1 a 3 días; las de alto impacto, como correr o levantar peso, generalmente se reanudan entre la segunda y tercera semana según indicación médica.
Una revisión con ultrasonido dúplex entre los 3 y 7 días posteriores al procedimiento confirma que la vena está correctamente ocluida. Este seguimiento es parte del protocolo estándar y permite detectar de forma temprana cualquier variación en la respuesta al tratamiento.

Prevención y hábitos que complementan el tratamiento
El tratamiento endovenoso cierra la vena enferma, pero no elimina los factores que favorecen la aparición de nuevas várices. Mantener un peso saludable, evitar períodos prolongados de pie o sentado sin movimiento, usar medias de compresión cuando se anticipan jornadas largas y realizar actividad física regular como caminar o nadar son hábitos que pueden ayudar a prolongar los resultados del tratamiento.
El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza recomienda que los pacientes con antecedentes familiares de insuficiencia venosa o con trabajos que implican bipedestación prolongada realicen revisiones periódicas con ultrasonido dúplex, incluso si no presentan síntomas visibles. La detección temprana de insuficiencia valvular permite intervenir antes de que las várices progresen.
Preguntas frecuentes
¿El tratamiento con láser o radiofrecuencia duele? Ambos procedimientos se realizan con anestesia tumescente local, por lo que durante el procedimiento el paciente no siente dolor. En el postoperatorio, la radiofrecuencia suele asociarse con menos molestias en los primeros días, aunque el láser de 1940 nm ha reducido considerablemente esta diferencia respecto a tecnologías más antiguas.
¿Las várices pueden regresar después del tratamiento? La vena tratada no vuelve a abrirse una vez que ha sido correctamente ocluida. Sin embargo, pueden desarrollarse nuevas várices en otras venas si persisten los factores de riesgo como la insuficiencia venosa hereditaria, el sedentarismo o el sobrepeso. El seguimiento periódico con dúplex permite detectarlas a tiempo.
¿Cuántas sesiones se necesitan? En la mayoría de los casos, una sola sesión es suficiente para tratar la vena safena principal. Si existen venas secundarias o colaterales que requieren tratamiento complementario, puede indicarse escleroterapia en sesiones adicionales. El plan de tratamiento se define después del mapeo vascular inicial.
¿Estos tratamientos están disponibles en Monterrey? Sí. El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza realiza ablación láser endovenosa y ablación por radiofrecuencia en CEM Obispado y Doctors Hospital en Monterrey, Nuevo León, con tecnología de última generación y bajo los protocolos de la Sociedad Europea de Cirugía Vascular y la American Vein and Lymphatic Society.
Si tienes várices y quieres saber con precisión qué tratamiento se adapta mejor a tu anatomía, el primer paso es una valoración con ultrasonido dúplex. Puedes agendar tu consulta directamente con el equipo del Dr. Heredia a través del siguiente enlace:
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