Hay personas que llegan a consulta con el Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza en Monterrey describiendo lo mismo: sienten que sus piernas se cansan demasiado rápido, que el dolor aparece al caminar unas cuadras y desaparece al detenerse, o simplemente que algo «no está bien» aunque no saben exactamente qué. Otras llegan sin ningún síntoma, pero con diabetes de años o el hábito del cigarro bien arraigado. En ambos casos, la primera herramienta diagnóstica que puede cambiar el rumbo de su salud es sencilla, indolora y dura menos de lo que tarda una consulta ordinaria: el índice tobillo-brazo .
Entender qué es el índice tobillo-brazo, cómo se interpreta y por qué importa más allá de las piernas es el propósito de este artículo. No hay tecnicismos innecesarios, no hay alarmismo. Solo información clara para que usted llegue a su valoración con preguntas, no con miedo.
¿Qué es el índice tobillo-brazo y por qué predice algo más que problemas en las piernas?
El índice tobillo-brazo (ITB) es una medición que compara la presión arterial registrada en los tobillos con la presión arterial registrada en los brazos. La lógica es directa: en condiciones normales, la presión en ambos puntos debería ser similar. Si la presión en los tobillos es notablemente menor que en los brazos, significa que algo está obstruyendo el flujo de sangre en las arterias que recorren las piernas.
Lo que hace especialmente valioso a este estudio es que esa obstrucción no es un problema aislado de las extremidades. Las arterias de las piernas y las arterias del corazón o del cerebro comparten el mismo proceso de deterioro: la aterosclerosis , es decir, la acumulación de placas de grasa y calcio en las paredes arteriales. Cuando el ITB detecta enfermedad arterial periférica, también está señalando un riesgo elevado de infarto al miocardio y de evento vascular cerebral. Estudios publicados en revistas como Circulation han documentado que un ITB bajo se asocia con un riesgo cardiovascular dos a tres veces mayor que en personas con valores normales.
Cómo se realiza el estudio paso a paso
El procedimiento no requiere ayuno, no implica radiación, no usa agujas y no duele. El paciente se recuesta en una camilla durante varios minutos para que la presión arterial se estabilice. Después, el especialista coloca un manguito de presión —similar al que se usa en cualquier consulta— en ambos brazos y en ambos tobillos, y con una sonda de ultrasonido pequeña registra la presión en cada punto.
El resultado es un número: la presión del tobillo dividida entre la presión del brazo. Ese cociente es el índice tobillo-brazo . Todo el proceso toma entre 10 y 15 minutos.
La interpretación de los valores sigue rangos establecidos internacionalmente:
- •Mayor a 1.40: Resultado no concluyente; puede indicar arterias rígidas o calcificadas, frecuente en personas con diabetes de larga evolución.
- •Entre 1.00 y 1.40: Normal. El flujo arterial en las piernas es adecuado.
- •Entre 0.91 y 0.99: Límite. Se recomienda seguimiento y control de factores de riesgo.
- •Entre 0.41 y 0.90: Enfermedad arterial periférica leve a moderada. Requiere evaluación especializada.
- •0.40 o menor: Enfermedad arterial severa. Amerita atención vascular prioritaria.
Estos rangos permiten al especialista tomar decisiones clínicas concretas, no suposiciones.

¿A quién se recomienda realizarse el índice tobillo-brazo?
El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza, certificado por el Consejo Mexicano de Angiología y miembro de la Sociedad Europea de Cirugía Vascular, recomienda este estudio a personas que cumplan alguno de los siguientes criterios:
- •Mayores de 65 años, independientemente de sus síntomas.
- •Mayores de 50 años con diabetes, tabaquismo o hipertensión arterial.
- •Personas de cualquier edad con síntomas como dolor en las piernas al caminar que mejora con el reposo, heridas que no cicatrizan en los pies, o cambios en la temperatura o el color de las extremidades.
- •Pacientes con diagnóstico previo de enfermedad coronaria o evento vascular cerebral, ya que la enfermedad arterial periférica frecuentemente coexiste con estas condiciones.
La guía de la American Heart Association establece que el ITB es una herramienta de tamizaje de bajo costo y alta utilidad para identificar enfermedad cardiovascular subclínica, es decir, aquella que aún no ha producido síntomas evidentes pero que ya está avanzando.
La limitación en pacientes diabéticos y cómo se resuelve
Existe una situación clínica importante que el Dr. Heredia explica con frecuencia a sus pacientes: en personas con diabetes de larga evolución, las arterias pueden volverse rígidas y calcificadas. Esa rigidez hace que las paredes arteriales no se compriman correctamente con el manguito, lo que genera lecturas artificialmente elevadas —a veces mayores a 1.40— que no reflejan la realidad del flujo sanguíneo.
Cuando esto ocurre, el índice tobillo-brazo por sí solo no es suficiente. En esos casos, el especialista puede complementar el estudio con el índice dedo-brazo , que mide la presión en los dedos del pie usando sensores más pequeños y sensibles, o con un ultrasonido dúplex , que permite visualizar directamente el flujo dentro de las arterias. Estas alternativas permiten obtener información confiable incluso cuando el ITB convencional no es concluyente.
¿Qué sigue según el resultado?
Un resultado normal no significa que el paciente pueda ignorar sus factores de riesgo; significa que en este momento el flujo arterial es adecuado y que el objetivo es mantenerlo así con control médico y hábitos saludables.
Un resultado alterado abre una ruta diagnóstica que puede incluir estudios de imagen como el ultrasonido dúplex vascular, la angiotomografía o la angiografía, dependiendo de la severidad. El tratamiento, cuando se requiere, puede ir desde ajustes en medicamentos y cambios de estilo de vida hasta procedimientos mínimamente invasivos o quirúrgicos, siempre individualizados según las condiciones de cada paciente. Ningún resultado por sí solo determina un tratamiento; esa decisión requiere valoración clínica completa.

Prevención y hábitos que protegen las arterias
El control de los factores de riesgo modificables es la base de cualquier estrategia vascular. El Dr. Heredia enfatiza de manera consistente que los siguientes hábitos pueden ayudar a preservar la salud arterial a largo plazo:
- •No fumar. El tabaquismo es uno de los factores de riesgo más potentes para la enfermedad arterial periférica. Dejar de fumar puede ayudar a frenar su progresión.
- •Control glucémico en diabéticos. Mantener niveles de glucosa dentro de metas reduce el daño progresivo a las paredes arteriales.
- •Actividad física regular. Caminar de forma supervisada puede mejorar la distancia recorrida sin dolor en pacientes con enfermedad arterial leve a moderada.
- •Control de presión arterial y colesterol. Ambos factores aceleran la aterosclerosis cuando no están controlados.
- •Revisión periódica de los pies en pacientes diabéticos, para detectar heridas o cambios de coloración de forma temprana.
Preguntas frecuentes sobre el índice tobillo-brazo
¿El estudio duele? No. La única sensación es la presión del manguito al inflarse, idéntica a la de cualquier toma de presión arterial convencional.
¿Necesito prepararme de alguna forma? No se requiere ayuno ni suspender medicamentos. Se recomienda llegar con ropa cómoda que permita acceder a los tobillos y los brazos sin dificultad.
¿Con qué frecuencia debo repetirlo? Eso depende del resultado y de los factores de riesgo de cada persona. En pacientes de alto riesgo con resultado normal, puede repetirse cada uno a dos años. Si hay alteraciones, la frecuencia la determina el especialista.
¿El ITB reemplaza otros estudios vasculares? No. Es una herramienta de tamizaje inicial. Cuando los resultados lo indican, se complementa con ultrasonido dúplex u otros estudios de imagen para obtener información más detallada.
Este contenido es de carácter educativo y no sustituye la valoración médica individualizada. El Dr.
Si usted tiene factores de riesgo cardiovascular, síntomas en las piernas o simplemente desea conocer el estado de sus arterias, una valoración con el especialista puede ofrecerle claridad y un plan concreto. El primer paso puede ser tan sencillo como 15 minutos y una medición.
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